Diálisis Peritoneal Continua

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La diálisis peritoneal utiliza una membrana natural - el peritoneo - como filtro. El fluido de diálisis se introduce en la cavidad peritoneal a través de un pequeño tubo flexible, que previamente se implantó en el abdomen de forma permanente, en una intervención quirúrgica menor. Parte de este tubo, o catéter, permanece fuera del abdomen. De esta forma, el paciente puede conectarse a las bolsas de solución de diálisis. El catéter queda oculto bajo la ropa.

Mientras el líquido está en la cavidad peritoneal, se produce la diálisis: el exceso de líquidos y los productos de desecho pasan desde la sangre, a través de la membrana peritoneal, al fluido de diálisis.

La solución se cambia periódicamente y a este proceso se le llama "intercambio".
Al realizar la diálisis peritoneal, en cualquiera de sus dos modalidades, es importante hacer los intercambios en un área limpia y libre de corrientes de aire, ya que existe un riesgo de infección.

Después de finalizado el intercambio el sistema de bolsas es desechado.

La mayoría de los pacientes en esta modalidad necesitan realizar 3 ó 4 intercambios diarios. El drenaje del líquido requiere entre 10 y 20 minutos, y la infusión de la nueva solución entre 5 y 10 minutos.

El aprendizaje requiere de una o dos semanas y no necesita agujas. El tratamiento se realiza sin salir de casa, es flexible y puede ajustarse a distintas necesidades y horarios.

Se necesita espacio en casa para almacenar el material necesario y es posible elegir el momento para realizar los intercambios.

La dieta y la ingesta de líquidos suele ser menos restrictiva que en el tratamiento de hemodiálisis.

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